Jinetes de la Escuela Huasa

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La Escuela de Equitación Huasa. Por Arturo Montory G.

Un jinete huaso debe lucir la denominada “Escuela Ecuestre Huasa”, que la componen los diversos elementos o expresiones ecuestres típicas de su monta, necesarios para ejercer y mostrar su máxima habilidad conductiva.

Esta escuela nace en base a tradiciones de 400 años y es difundida por los grandes “maestros” de la historia “corralera”. Se considera su primer ejecutor al jinete talquino Tomás “Chuma” Celis, (1930) eximio maestro reconocido por todos los que lo conocieron y disfrutaron de su arte.

Él fue el primer jinete huaso en correr con “postura”, o sea con el caballo doblado durante la carrera y atajando con sus pechos, lo que lograba al hacerles muy buena boca, para ejercer sobre él un control absoluto en cualquier circunstancia del rodeo y en el trabajo de campo.

Lo siguen históricamente en fama y ejecución Segundo “Segua” Zúñiga (1940) José Manuel “Coteco” Aguirre (1950) y Ruperto “Rupa” Valderrama, (1960). Fueron famosos los “conjuntos” (conjunción entre caballo y jinete) de “don Chuma” Celis en el caballo Ovillo, un hijo de Cosaco (Alfil II), de Segundo “don Segua” Zúñiga en el caballo Patito, hijo de Burlón (Alcatraz), Aguirre en Recacha, hija de Comunista (Quebrado) y de Ruperto “don Rupa” Valderrama en la yegua Pelotera, hija de Refuerzo (Quebrado).

La forma de montar por ellos representada es la siguiente: Sentado (“asiento”) sobre la montura con la espalda recta, cabeza erguida, hombros hacia atrás y firmes, rodillas flectadas un poco hacia adelante y pegadas a las faldas de la montura. Para ejecutar la acción “espuelear”, la pierna se mueve de la rodilla hacia abajo, nunca se saca el muslo de la montura, los talones deben estar colocados bajos, la rienda tomada con las dos manos, a la altura de la “copa” de la montura, bajas, casi tocando gatillo del caballo, los más elegantes sobre el cuello del caballo y con las manos escondidas bajo el chamanto, sin que se vean, y sin moverse mayormente, codos fijos pegados a los costados, sin moverlos exageradamente, la cabeza erguida.

Es la forma de montar llamada a la “Jineta”. La espueleada debe ser larga y que la rodaja gire hacia atrás, sonora, llamativa, nunca de punta al costillar del caballo, que “invite” al caballo a emplearse al fondo, corrida, llena y alegre, debe usarse como una ayuda nunca un castigo.

El caballo respecto del freno debe mantener la boca cerrada y el jinete hacer una suave de presión en las riendas, las que a su vez se llevan firmes en la atajada y cancha.